Planes de prevención: Las empresas igual de mal que el Estado  Planes de prevención: Las empresas igual de mal que el Estado base image

Las consecuencias económicas, que El Niño costero viene dejando a su paso por varias regiones de nuestro país, no han sido ajenas para muchas empresas, al punto que, según cálculos de la gerencia de Riesgos Patrimoniales de Rimac, las aseguradoras desembolsarán alrededor de US$350 millones en el pago de seguros a sus clientes afectados por este fenómeno.
Aunque la cifra ha ido en aumento desde que ríos y huaicos comenzaron a ser noticia, también es cierto que la falta de preparación de autoridades, empresarios y ciudadanos, se puso de manifiesto desde el primer día. Y, solo en el caso de las empresas, un reciente estudio de EY revela que apenas un 48% de ellas cuenta con un plan de contingencia, crisis y continuidad antes de un desastre natural.

Pero, dicho resultado se torna más preocupante dependiendo de cada actividad, pues mientras las empresas de comercio y consumo masivo muestran poco sentido de la prevención (26% cuenta con dicho plan), los números dan cuenta de que las de servicios, manufactura y transportes y comunicaciones parecen no haber comprendido la importancia de esta labor.

En ese sentido, Renato Urdaneta, socio de Consultoría de EY Perú, sostiene que las empresas peruanas no tienen la misma preocupación por implementar un plan tan necesario, debido a que en su mayoría son familiares y no cuentan con estándares globales de buenas prácticas de gobierno, gestión y prevención.

“Los planes de continuidad de negocios, de gestión de situaciones de crisis y de recuperación ante desastres naturales son parte de estas buenas prácticas y su implementación involucra una inversión considerable de dinero, tiempo y recursos.

Algunas empresas, dependiendo de su actividad económica, consideran poco probable la ocurrencia de que algún desastre natural pueda interrumpir sus operaciones, por períodos prolongados o afectarlos económicamente de manera significativa”, señala.

PUBLICOS Y PRIVADOS
Al respecto, Flavio Ausejo, profesor de la Escuela de Gestión Pública de la UP, refiere que lo revelado por el estudio de EY pone de manifiesto una situación contraria a lo que por tradición se piensa, es decir, que el sector privado es más precavido que las entidades públicas.

Por esa razón, el experto considera que estos resultados son una posible señal de la poca conciencia que existe en nuestra sociedad sobre los riesgos, que ahora están exacerbados por los efectos del cambio climático.

“Una hipótesis es que a pesar de que el dinero utilizado es privado y que, por lo tanto, hay más celo en su uso, en realidad no existe conciencia sobre la vulnerabilidad a la que están expuestas las empresas por aspectos propios de sus actividades o por elementos externos, como los desastres naturales”, señala.

Como consecuencia, para Ausejo, corremos el riesgo de no tomar decisiones que reduzcan la vulnerabilidad, y que los costos que tengamos que pagar más adelante, sobre la infraestructura pública y privada, sean mucho más altos de lo que deberían ser.

Frente a ello, Renato Urdaneta, de EY, no duda en resaltar que el impacto en las operaciones de una empresa producto de un desastre natural puede ser muy significativo si no se cuenta con un plan de continuidad. “Por un lado está la afectación inminente de los flujos de ingresos y, por el otro, aquellos relacionados con pérdidas humanas, que son imposibles de cuantificar”, afirma.

 

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