Lima tras huaicos: los problemas para la reconstrucción  Lima tras huaicos: los problemas para la reconstrucción base image

El mapa de susceptibilidad física del Perú, elaborado por el Ministerio del Ambiente, señala que en Lima y Callao hay al menos 800 mil viviendas y más de tres millones de personas en situación de vulnerabilidad y expuestas a inundaciones y deslizamientos. Esto debido a que las familias habitan zonas susceptibles a desastres naturales como laderas de cerros, lechos de ríos y quebradas, etc.

Las constantes lluvias y los desbordes de ríos que afectaron la ciudad desde mediados de enero dejaron más de 12 mil damnificados. Además, según el último reporte de evaluación de daños del Instituto Nacional de Defensa Civil, Lima quedó con 1.758 viviendas colapsadas, 916 inhabitables y 10.250 afectadas.

Ahora el nuevo reto de las autoridades es reubicar a las familias que perdieron todo y brindar seguridad a las que viven en zonas de riesgo.

“Se debe coordinar con cada alcalde para determinar la reubicación. Las viviendas afectadas las vamos a reconstruir si están en zonas seguras. Las que no, serán reubicadas. Tenemos claro cómo vamos a trabajar, identificando las amenazas y planificando en prevención de riesgos”, asegura Edmer Trujillo Mori, titular del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS).

Sin embargo, hasta el momento, ni el sector Vivienda ni la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) han determinado la zona donde serán reasentados los miles de damnificados de la capital. Además, esta labor es obstaculizada por la falta de terrenos adecuados para la reubicación y la inexistencia de planes de desarrollo urbano.

—Sin norte definido—
Lima ya no cuenta con más suelo seguro y vacío para que se asienten más personas, indica José García Calderón, ex coordinador del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano para Lima y Callao (PLAM) 2035.

“Las redes de agua y luz se expanden y es caro mantener una ciudad así. En Europa existen ciudades compactas donde viven en casas multifamiliares para ahorrar recursos. En el Perú todos quieren tener casa con jardín y como resultado tenemos una ciudad plana”, explica García Calderón.

El investigador principal del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade) Álvaro Espinoza también opina que Lima ha crecido de forma horizontal, lo que hace más difícil ofrecer la misma calidad de vida a todos.

“Los espacios que quedan son los más marginales y vulnerables. Tenemos que densificar la ciudad, hacer casas de cinco pisos donde vivan más personas. La poca densificación genera problemas de tráfico. Miremos lo que se gastó en el Metropolitano y metro de Lima para transportar solo al 3% o 4% de la población”, dice Espinoza.

Sin embargo, ambos expertos concuerdan en que la solución al problema de habitabilidad luego de las emergencias no se resolvería solo con la construcción de más edificios en Lima. Se necesita un plan de desarrollo urbano que sirva de guía para el crecimiento ordenado de todos los ejes de la ciudad (infraestructura, espacio público, transporte, etc.).

“Existe una oportunidad para reconstruir las zonas afectadas en la ciudad, pero sería erróneo realizarlo sin una hoja de ruta a la cual seguir”, precisa Espinoza.
El último PLAM para Lima y Callao fue el de 1990-2010. En el 2014, durante la gestión de Susana Villarán, se presentó el PLAM 2035, proyecto que contenía una cartera de 200 proyectos para el mejoramiento de la ciudad. Sin embargo, este aún no ha sido puesto en marcha durante la gestión de Luis Castañeda Lossio.

“La gestión [actual] solo tenía que aprobar el plan, pero prácticamente la desechó y, por lo que sé, no se está elaborando otro. La planificación [de una ciudad] está a cargo de los alcaldes, pero el desorden se genera por la ausencia de un norte y una normativa laxa que prioriza intereses inmobiliarios a los de la población”, precisa el regidor de la MML Hernán Núñez.

El Comercio intentó contactarse con la MML a fin de conocer sus estrategias para planificar el desarrollo urbano de la ciudad, así como los avances para reubicar a las familias damnificadas, pero no se obtuvo respuesta.

—Cambios que desordenan—
Otro obstáculo, según el abogado experto en temas municipales Julio César Castiglioni, es el cambio de zonificación de forma arbitraria.

“Siempre hay un criterio económico, una motivación económica. No es posible que haya cambios de un solo lote en una cuadra”, señala.

El 12 de noviembre del 2015, la actual gestión de Castañeda derogó la Ordenanza Municipal 1617, aprobada en el 2012, que disponía el cambio de zonificación solo dos veces al año y por paquetes. Ahora estos cambios se pueden realizar en las sesiones de concejo municipal y de forma individual.

Este mecanismo, sumado a la falta de planificación urbana, genera condiciones para la especulación de precios y la posterior invasión de terrenos que luego son vendidos para elaborar proyectos de vivienda.

La congresista Marisa Glave indica que existen dos formas de tráfico de tierras. Primero, aquella modalidad en la que las personas invaden y buscan, a través de distintos mecanismos, conseguir tierra pública. Segundo, la modalidad en la que se simula una ocupación y se solicita el cambio de zonificación para terreno social.

Sin embargo, nunca se llegan a construir viviendas a la espera de que el terreno tenga más valor para venderlo. “Solo con la firma del cambio, el valor del suelo pasa de costar, en proporción, de cien a mil. Así no conseguiremos suelo barato para las mil familias que perdieron sus viviendas”, puntualiza.

Por ello, Glave presentará dos proyectos de ley para detener la especulación con los precios de los terrenos invadidos que posteriormente son adquiridos para construcciones residenciales.

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